Luis de la Fuente no tiene un problema, tiene una bendición. Pero una de esas bendiciones que obliga a pasar noches sin dormir. El seleccionador español encara la cuenta atrás hacia el Mundial de 2026 con un centro del campo plagado de opciones, talento y perfiles complementarios. A falta de ocho meses para la gran cita en Estados Unidos, México y Canadá, la incógnita no es tanto quién puede jugar, sino a quién se atreverá a dejar fuera.

