Viendo el juego que han dado hasta ahora las maniobras que han llevado a Daniel Ricciardo a correr en tres escuderías distintas en los últimos cinco años, Netflix tendrá este fin de semana, en Zaandvort, a uno de los equipos de producción de la serie Drive to Survive persiguiendo al australiano por todas partes. Sin embargo, es muy probable que la faceta que se vea de él sea bastante distinta a la que acostumbra a proyectar. En los doce años que lleva expuesto en el tremendo escaparate que supone el Mundial de Fórmula 1, el chico de Perth corrió siempre detrás de su cara de chiste. Combinada con su talento y estadísticas, la sonrisa más reconocible del paddock hizo de Ricciardo una de las piezas más cotizadas de la parrilla, una sensación avalada por el interés que demostraron en su día Renault y McLaren, sus dos últimas formaciones, y que Netflix tan bien explotó en sus documentales. Precisamente por eso tiene interés ver cómo será capaz de gestionar el corredor el que, indudablemente, es el peor momento de su trayectoria: McLaren anunció hace unos días la rescisión del año de contrato que le quedaba para sustituirle por Oscar Piastri, circunstancia que deja al piloto aussie en un rincón muy sombrío con vistas al curso que viene, dado que los volantes de las estructuras punteras ya tienen dueño.

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