El Valencia Basket anunció ayer lunes que solo podrían entrar en el Roig Arena sus abonados, cerca de 11.000, y que no vendería entradas al público en general para el partido de la Euroliga de este miércoles ante el Hapoel Tel Aviv. Después se tiró todo el día sopesando si jugarlo a puerta cerrada, como habían decidido los otros dos equipos españoles que esta semana reciben a rivales de este país, el Baxi Manresa y La Laguna Tenerife, pero finalmente se mantuvo en su decisión pese a que la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, recomendó al club taronja hacerlo sin público. Una decisión que finalmente ha tomado este martes.

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