La vida se le escapa, y maldice, a quien comprueba que el cuerpo quejica traiciona siempre al espíritu, puro ánimo, y a los 34 años Orlando Ortega lo ha comprobado y lo ha sufrido, y lo ha peleado, pero, ya cansado, se ha rendido a lo inevitable pelear contra lo inevitable, se ha rendido finalmente. “El sufrimiento tiene un límite”, dice el atleta en la carta publicada en Instagram en la que anuncia su retirada del atletismo. “Me despido de la alta competición, mas no del amor por este deporte. Solo lamento no poder hacerlo como deseaba, compitiendo en la pista al 100%”.

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