La rentabilidad no es sencilla ni siquiera en un deporte tan jugoso como el golf, el único junto al fútbol que en España puede considerarse una industria. El Open nacional ha perdido este curso a su patrocinador principal, Acciona, y las ofertas sobre la mesa para sustituirle no han convencido a Gerard Tsobanian, el consejero delegado de la empresa que organiza tanto este torneo como el Masters de Madrid de tenis. “Nada es gratis”, resume Tsobanian sobre la complejidad de cuadrar las cuentas y a la vez atraer cada curso a figuras como Jon Rahm.

