De fecha FIFA en fecha FIFA, Hansi Flick se marcha al parón de selecciones con dudas, sobre todo fastidiado con su Barcelona, ya sea por exceso de egos o por escasez de fútbol. En septiembre, antes de que sus jugadores se desperdigaran por el mundo, el Barça empató frente al Rayo en Vallecas. Algo no funcionó en Madrid y el preparador creía tener la respuesta: “Los egos matan el éxito”, soltó, todavía en caliente en la sala de prensa del campo del Rayo, después de que Raphinha montara en cólera porque Lamine Yamal le había birlado el penalti, también irritado con, según explican fuentes del área deportiva, la poca (o nula) actitud de Dani Olmo para presionar. “El año pasado jugamos y trabajamos como equipo. He hablado de lo de hoy con los jugadores porque la mayoría se van con las selecciones. Y había que decirlo”, añadió Flick.

