Los últimos meses de Rafael Nadal han tocado los extremos. Desde el ángulo deportivo y los resultados, el tenista ha añadido dos grandes más a su palmarés (Open de Australia y Roland Garros) y se ha reafirmado en la cima de su deporte, invicto este año en los cuatro majors y sin haber hecho apenas concesiones (cuatro derrotas); desde lo personal y lo físico, por el contrario, el mallorquín ha atravesado por momentos tan felices como complicados, resistiendo a varios percances en el chasis (pie izquierdo, costilla, abdominal) y celebrando a la vez su futura primera paternidad, tema que se ha convertido en comidilla para algunas publicaciones en las últimas fechas.

