“¡Dos años más!”, exclamó Jon Rahm, sentado en la parte inferior a la derecha de un escenario con dos mesas y 13 sillas. Era la rueda de prensa del equipo ganador de la Ryder, el pasado domingo en Nueva York, y Europa celebraba su histórica victoria frente a Estados Unidos por 13-15. En el centro, con la copa, el capitán Luke Donald era el destinatario de ese mensaje. Dos años más de contrato, pedía Rahm para el inglés, uniéndose así a un sentimiento generalizado, el de los propios 12 jugadores campeones y de los aficionados europeos, que desean que Donald siga al frente en la próxima Ryder, en Irlanda 2027, la cita del centenario. No hay mejor candidato que el hombre que ha conducido a Europa a dos victorias seguidas, en Roma 2023 y ahora en territorio enemigo. Aunque Donald se lo piensa.

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