Aunque había quien no se lo tomaba en serio, Ferran Torres había dejado claras sus intenciones: “Lo dije siempre: puedo ser titular en el Barcelona”. Resultó que tenía razón. En el primer partido grande de la temporada, Hansi Flick apostó por Ferran. Y lo hizo nada menos que para dejar a uno de sus niños mimados en el banquillo: Lewandowski. Y Ferran no decepcionó. Tampoco el Barcelona frente al campeón de Europa. Paradójicamente, al Barça le pasó lo que suele ocurrirle a Ferran: se quedó sin gasolina.

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