La diferencia entre el Valencia y el Oviedo parecía ser Danjuma. Un hombre con gol que los de Mestalla tenían y el equipo asturiano, muy cándido en ataque, sin goles fuera de casa hasta este martes, no. Pero el partido dio un giro inesperado y el neerlandés le arrebató el balón a Pepelu para tirar un penalti que podría haber sido el 2-0 en el minuto 75 y que, después de fallarlo, de la parada de Escandell, providencial, le dio alas al conjunto de Paunovic. El Oviedo acabó tumbado al Valencia, invicto en su campo, en dos ataques postreros de un partido con retardo, jugado un día después de lo previsto por la alerta roja que había la víspera en la provincia por una gran borrasca.

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