El actual seleccionador de Bielorrusia, Carlos Alós, recuerda cuando en enero de 2018 el presidente del Kairat Almaty le pidió que participara en la inauguración de un McDonald’s que iba a abrir en la ciudad kazaja. “Hay fotos en las que aparezco con [la estrella rusa] Andrey Arshavin sirviendo hamburguesas para promocionar el local”, comenta el técnico al otro lado del teléfono. Aquel club regido por Kairat (casualidad, como el equipo) Boranbayev, un oligarca de 59 años con negocios en varios sectores y una trayectoria de poder que también incluye una condena por corrupción ha crecido tanto que este martes recibe al Madrid en la Champions (18.45, Movistar). El avión de los blancos se posó en la medianoche local del domingo en Almaty, a los pies de la montaña de Shymbulak, cerca de la frontera china, en la capital económica, demográfica y cultural de este enorme país de Asia Central. Nunca el equipo había viajado tan lejos para disputar un encuentro de competiciones europeas: 6.200 kilómetros.

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