Marc Márquez lleva ya algunos meses escuchando a su alrededor varios de los nombres más icónicos de la historia del deporte. “Es un honor escuchar tu nombre junto a estos colosos del deporte, pero yo soy Marc y sencillamente voy a seguir mi camino”, dice cuando le sacan por enésima vez el tema tras la consecución de su séptimo título en MotoGP, el de la reconquista después de cinco años de calvario físico y deportivo. En la conversación despuntan los nombres de Michael Jordan o Muhammad Ali, dos de los deportistas más universales y trascendentes del planeta. Sin embargo, las circunstancias del retorno a la élite del piloto de 32 años se asemejan más a las de otros números uno que sufrieron la peor cara del deporte, las lesiones, y tuvieron que remar contra viento y marea para recuperar el trono en sus respectivas especialidades.

