En caso de crisis de Vinicius, mándenlo al campo del Levante. Allí irrumpió de la nada más absoluta hace cuatro años y un mes con su primer doblete en el Madrid, y este martes soltó lastre con un golazo de exterior. Y, para variar, esta vez no fue sustituido. Después de su mosqueo público el pasado sábado al ser relevado contra el Espanyol a falta de un cuarto de hora, el brasileño completó el primer partido de la temporada y, además, con el brazalete de capitán. El que se marchó fue Kylian Mbappé, entre los abrazos y sonrisas de Xabi Alonso.

