Lionel Messi (Rosario, 1987) tenía que esperar hasta el domingo por la noche para mirar en el resumen de los partidos la jornada de su ídolo: Pablo Aimar. Contaba con apenas unos minutos de margen para ver por televisión al héroe de su infancia. Para Lamine Yamal (Barcelona, 18 años), no existía la espera. Cuando quería ver a su jugador de fetiche, Neymar, corría hasta el ordenador de la casa de su abuela, ponía YouTube y se enamoraba de los tan vistosos como virales regates del brasileño. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que tenía un talento diferente. “Miraba lo que hacía Neymar y después bajaba al parque a jugar para intentar copiarlo. Me salía siempre a la primera”, suele recordar el 10 del Barcelona.

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