La falta de gol, un gigante Leo Ramos bajo palos y el oportunismo del gladiador Muriqi condenaron al Atlético al empate en Son Moix. El tercero en cinco jornadas que le alejan a nueve puntos del líder Real Madrid. Jugó bien el equipo de Simeone, dominador desde la pelota, pero con la mirilla desviada. Nadie representó más esa negación ante el gol que Julián Alvarez, que falló un penalti en el ecuador del primer tiempo y una clara en el segundo.

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