Resulta muy sorprendente la nota de prensa de la Unión Ciclista Internacional del pasado 15 de septiembre. Un pronunciamiento público a todas luces fuera de lugar, incoherente en sus diferentes apartados y, lo más preocupante, incompatible con las funciones de un órgano de gobierno del deporte internacional enmarcado en el seno del Movimiento Olímpico. No es difícil adivinar que con esta nota de prensa la UCI quiere respaldar la dudosa gestión y desafortunadas declaraciones del director de la Vuelta, Javier Guillén, en relación con las protestas por el genocidio que está llevando a cabo el gobierno sionista de Israel en la Franja de Gaza. La UCI no hace más que proteger sus propios intereses económicos y los del entramado económico-deportivo del grupo Amaury Sports, propietario de la Vuelta y el Tour. Pero flaco favor les hace si para ello necesita recurrir a la mentira y la incoherencia con los propios valores que predica.

