La apelación del Madrid a la FIFA por los arbitrajes en España es un brindis al sol, porque poco puede hacer ese organismo al respecto. Pero sí tiene un indudable valor propagandístico, oportuno tras la expulsión de Huijsen, nueva patata caliente para el CTA. Yo lo percibo como una preparación artillera para el inmediato asalto a la opinión pública con la puesta en circulación de unos datos tremendos: en los 25 últimos años, lo que va de siglo, el Barça ha tenido un balance positivo de +65 en la resta entre las expulsiones del contrario y las propias, y en el mismo tiempo el Madrid tiene un saldo de -2. Demasiado.

