Hansi Flick ha cambiado su discurso. No el deportivo, su fútbol sigue destacando por la presión alta, el juego vertical y de toque, el dominio del balón y la posesión…, pero sí su forma de hablar del vestuario y de sus futbolistas. Pidió, tras el encuentro en Vallecas, a sus hombres que aparcaran sus egos y que pensaran en el bien común, y él es el primero que deja claro que en el equipo no caben los individualismos. Ya no han elogios particulares. Así evita que se suban los humos y frena las ambiciones personales.

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