La Sierra de Guadarrama volvió a dictar sentencia y Jonas Vingegaard eligió el lugar más simbólico para hacerlo: la cima hormigonada de la Bola del Mundo. El danés remató con un ataque seco antes del último kilómetro, imposible de responder para sus rivales, y firmó su segundo triunfo parcial en esta edición para reforzar su liderato en la general tras una jornada de alta tensión… dentro y fuera de la carretera.

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