Jugar a la videoconsola, entrenar como posesos dentro y fuera de los circuitos, celebrar las victorias con una pizza, irse de vacaciones en verano junto a los amigos de toda la vida y hasta hace un par de días compartir casa incluso. Tres décadas pegados las 24 horas del día. Los hermanos Márquez Alentà lo han hecho todo juntos, pero ni en sus mejores sueños hubieran imaginado lo que están viviendo estos días. Dos chavales de Cervera, un pueblo de 9.000 habitantes situado en la provincia de Lleida, subiendo a lo más alto del podio de MotoGP en la carrera de casa, en un Circuit de Barcelona-Catalunya que está a menos de 100 kilómetros de donde nacieron. El no va más, quizás el recuerdo que más permanezca cuando les cuenten batallitas a los nietos de aquí a muchos años.

