Los que le ven día tras día entrenar en Valdebebas ya se dieron cuenta que nada era como un año atrás. A su regreso de vacaciones, Kylian Mbappé mostraba un semblante muy diferente. Por dentro y por fuera. Lo primero llegó de la mano del rol adquirido dentro del grupo. Se dejó ver de nuevo transmitiendo confianza y seguridad, que en nada se parecían a las, hasta cierto punto de vista lógicas, dudas e incógnitas de hace meses. Lo que se ve hacia el exterior era evidente, volvió al trabajo diario más fino, más veloz y esa confianza interior, la transformaba en el Mbappé de toda la vida o mejor dicho en el delantero que sembraba el terror entre cualquier defensa que se precie.

wf_cms.rss.read_more

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *