Desde que termina el sorteo de Champions, el debate es el mismo. ¿A quién le ha tocado el calendario más difícil? ¿Quién ha tenido más suerte con sus rivales? En grupos de WhatsApp, en el bar y en la máquina de café de la oficina, cada uno pinta dificilísimo el calendario que le ha caído a su equipo y ve prácticamente amañado el sorteo en favor de los demás.

