El esfuerzo no fue, en la gran mayoría de los casos, acorde con el premio. Titanes con la lengua fuera, guerreros con manillar, ciclistas entregados a la causa común en la contrarreloj por equipos. Una etapa corta y explosiva de apenas 24 kilómetros que no sirvió para cosechar grandes diferencias, pero sí para subrayar el abanico de aspirantes al laurel. Se pide la vez Ciccone porque su equipo, el Lidl-Trek, no rodó sino que voló. Y se une a la fiesta Ayuso, que siempre ha dicho que venía falto de forma, pero que participó del festival en línea y a dos ruedas del UAE, campeón de la etapa. Pero el maillot rojo vuelve a ponérselo Vingegaard, que lideró a un Visma que fue de menos a más, que explicó que nunca se rinde, que tanto da que tengan a un corredor menos tras la lesión de Zingle. Ocho segundos por detrás del UAE y Vingegaard por delante de todos para fastidio de Gaudu, que perdió su sitio en el Olimpo.

