Ayer, a eso de las ocho de la mañana, Serena Williams (Saginaw, Estados Unidos; 40 años) amaneció en la lujosa residencia que posee en Nueva York y a las nueve y media se adentró en un furgón de cristales tintados en el complejo Billie Jean King. En ese instante, quién sabe, tal vez emprendió el que ha podido ser el último entrenamiento de un listado infinito que comenzó cuando Papá Williams las introdujo a ella –citada hoy en el estreno con la montenegrina Danka Kovinic; 1.00, Eurosport– y a su hermana Venus en la probeta e inició el experimento.

