Después de ganar las elecciones en marzo de 2021, un aval in extremis le permitió a Joan Laporta llegar por segunda vez a la presidencia del Barcelona. No sería la única vez que Laporta recurría al mismo recurso, en la misma situación límite. En el verano de 2022, cuando la directiva del club optó por vender activos, catalogados por el presidente como palancas, para mejorar el nivel del primer equipo, el Barça se quedó sin fair play financiero para inscribir a todos los fichajes. Laporta, junto al tesorero Ferran Olivé, solucionaron el percance con un aval de 11 millones de euros para que el defensa francés pudiera debutar en la Liga.

