Aurélien Tchouaméni llegó al Real Madrid con esa pátina de elegancia que caracteriza a los mediocampistas de la escuela francesa. Sin embargo, la adaptación, el ritmo y la exigencia del Santiago Bernabéu requería algo más que talento innato en la sala de máquinas. En su cuarta temporada, con Xabi Alonso al mando, el centrocampista se ha reencontrado con la versión más completa de sí mismo.

