Elizabeth Hawley, una mujer de edad avanzada, aspecto frágil, y voz suave, supo mantener a raya la mentira durante décadas en los asuntos relacionados con los 14 ‘ochomiles’ del planeta. Ésta corresponsal británica de prensa en Nepal intimidaba a los mentirosos con un gesto tan sencillo como elocuente: les miraba a los ojos elevando su mirada por encima de las gafas que siempre llevaba puestas. Esa mirada, que era un dardo, provocaba sudores fríos, evocaba temores mayores que las grietas, las avalanchas o las tormentas en la montaña. Sin Hawley, fallecida en 2018, saltarse la realidad es más fácil para muchos himalayistas. El último en prescindir de la ética y la elegancia de la verdad es el italiano Marco Confortola, en el centro de un huracán mediático del que nadie sabe cómo podrá escapar.

