La aguja del emociómetro de Jon Rahm, si es que lo hubiese llevado, hubiese señalado el domingo pasado la parte más extrema de la derecha seguramente. El de Barrika, el capitán de la Legión XIII, el equipo que él fundó con su traslado al LIV Golf en el invierno de 2023, se había fundido en un abrazo de éxtasis con su lugarteniente Tyrrell Hatton, después de haber rubricado una remontada para ganar el título por equipos de la criticada liga que impulsa el Fondo Público de Arabia Saudí (PIF).

