Como si de una premonición se trata, Enea Bastianini fue uno de los pilotos que en la víspera del estreno del GP de Hungría más subrayó los peligros del lento, estrecho y revirado circuito de Balaton Park. “El circuito me gusta cuando voy solo, pero en la primera vuelta puede ser peligroso para una MotoGP, porque hay demasiados elementos a tener en cuenta”, expresó, preocupado, el sábado por la tarde. El italiano de KTM venía de sufrir un accidente en la primera curva de la ‘sprint’, embestido por detrás por la Yamaha de Fabio Quartararo, y una dura caída en una de las chicanes tras golpear la Honda de Johann Zarco, y este domingo repitió protagonismo en la segunda chicane del trazado en un incidente que rozó la tragedia.

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