Se le ha criticado en redes sociales por la energía, para muchos excesiva, con la que celebró este viernes el triunfo ante Andrey Rublev en los cuartos de final de Cincinnati, pero Carlos Alcaraz, risueño, siempre feliz, es incapaz de adentrarse en controversias ficticias. “Es que disfruto mucho estos momentos”, resumió tras sellar el billete a las semifinales, las séptimas que alcanza en sus últimos siete torneos, un pleno insuficiente, al parecer, para quienes le critican por su aparente falta de consistencia en la élite.

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