Francia había preparado una fiesta en el Accor Arena de París, a reventar con casi 14.000 personas, para homenajear a las leyendas de su selección en los prolegómenos del amistoso ante España, que comparecía como víctima propiciatoria y a punto estuvo de aguarles la fiesta (78-73). De hecho, el baño de los de Scariolo en la primera parte, jugando su mejor baloncesto, fue de los que hacen época (28-44). Y eso sin tres titulares lesionados: Aldama, Alberto Díaz y Brizuela.

