La Liga empieza con mucho ruido por el calendario, poco dinero a causa del juego limpio financiero y un futbolista de 18 años que aspira a ganar el Balón de Oro en competencia con Dembélé, que ahora triunfa en el PSG, campeón de campeones con Luis Enrique. El irreverente Lamine Yamal lidera a un equipo subversivo como el Barça, que fue capaz de destronar sin tener un céntimo a un Madrid rey de España y de Europa y dispuesto a publicitar su éxito desde un estadio tan estruendoso como el Bernabéu. Las predicciones fallaron porque el Bernabéu enmudeció, la Liga de Mbappé se convirtió en la de Flick y la corona de mejor jugador europeo fue para Rodri y no para Vinicius.

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