“Manuel Pellegrini me llegó a decir que estaba decepcionado conmigo”, reconoció Borja Iglesias hace pocos meses. Procedente del Espanyol, donde en su última temporada había anotado 20 goles en 40 encuentros, tuvo un malísimo primer curso en el Betis, el 19-20, en el que apenas hizo tres goles en 37 partidos. El equipo culminó la temporada, rota por la pandemia, en un discreto 15º puesto. La llegada del técnico chileno en el verano de 2020 cambió la cara al Betis, convirtiendo al conjunto andaluz en un grupo competitivo. Costó. Pellegrini se empleó a fondo, utilizando terapia de motivación con sus futbolistas. Sigue haciéndolo. En privado les habla con enorme crudeza, mientras que en público los defiende a capa y espada. “Estoy seguro de que puedes dar más”, le repetía el chileno a Iglesias, quien ha utilizado esta táctica también con William Carvalho, el centrocampista internacional con Portugal que está rindiendo a un gran nivel.

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