Los dos días más felices de la incipiente carrera de Andreu Blanes en el trail han llegado en metas que ha cruzado segundo. “El resultado da igual, lo que importa es la emoción, llevo meses trabajando para sentir esto”. Y trata de poner palabras a esos gritos sísmicos en la plaza de Zegama tras llegar ensangrentado en mayo. “Sientes que no sientes nada, ya no estás al mando de la nave. Es una riada y tú te dejas llevar”. Fue un hito para un debutante en la maratón por montaña más importante del mundo, como lo fue su estreno en quizás la única prueba del trail con más empaque, la Sierre-Zinal: la catedral, 52 años atravesando las faldas de cinco cuatromiles de los Alpes para unir esas dos localidades suizas en 31 kilómetros y 2.200 metros de desnivel positivo. Llegó en 2022 como un corredor de 3.000 obstáculos con la temporada perdida y batió a la élite: plata en el podio y oro en el palmarés tras el positivo del ganador. Allí vuelve este sábado, a sentir. “Quiero demostrarme a mí mismo que aquello no fue un golpe de suerte”.

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