La desesperada aventura del Levante por alcanzar la playa de la permanencia se acabó con una paliza rotunda en el Santiago Bernabéu. El pelotón de Alessio Lisci capituló en la primera mitad ante un Madrid sin amarras que atacó en oleadas y barrió sin oposición las líneas granota hasta abrir un boquete de cuatro goles antes del descanso. El club paga con el descenso una planificación deportiva negligente a cargo de su presidente, Quico Catalán, que ha fulminado a dos entrenadores, Paco López y Javier Pereira, y un director deportivo, Manolo Salvador, además de entregar el equipo al técnico novel Alessio Lisci.

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