No debería haber debate. Gonzalo ha demostrado que tiene nivel para quedarse en el Real Madrid. Lo hizo en el Mundial de Clubes, donde no solo cumplió: brilló. Con personalidad, talento y una madurez impropia de su edad, aprovechó la oportunidad como lo hacen los jugadores que están llamados a quedarse muchos años en la élite. Jugó como si llevara una década en la primera plantilla.

