Belleza a raudales y gran utilidad práctica suelen ser las dos virtudes más ensalzadas de un buen final artístico. El de este vídeo cumple esos requisitos con creces, y añade otro, que lo hace inolvidable para cualquier aficionado, por poca memoria que tenga; tal es el nivel de asombro de la posición final, después de que las blancas sacrifiquen gran parte de sus activos para garantizar el jaque mate.

