No pocos novelistas y cineastas se han fijado en que el ajedrez puede ser una magnífica vía de escape o refugio para mentes atormentadas por el sufrimiento en general, la enfermedad (incluida la mental), la prisión, la tortura… Aciertan plenamente al inspirarse de ese modo porque insignes ajedrecistas son ejemplos de ello. Uno de ellos es el compositor checo Mario Matous (1947-2013), quien sufrió la faceta más cruel de los regímenes comunistas del Este de Europa en la segunda mitad del siglo XX.

