Con vistas al curso 2026, cabe la posibilidad muy real de que se produzca el fichaje más galáctico imaginable en la F1. En el seno de Red Bull no se respira un buen ambiente desde hace bastante tiempo e incluso se ha producido una importante fuga de cerebros (Adrian Newey y Jonathan Wheatley abandonaron la nave sin dudarlo mucho) que ha desembocado en la situación de incertidumbre actual. Hace bien poco, los rectores de la escuadra de Milton Keynes han despedido de forma fulminante a Christian Horner. ¿Motivos? Por lo extradeportivo y por lo deportivo, ya que han dejado de dominar con puño de hierro. De hecho, ahora mismo ocupan la cuarta plaza en el Campeonato de Constructores (con 172 puntos). Están a una distancia sideral de McLaren (460 puntos) y tampoco parecen poder competir con Ferrari y Mercedes.

