En su temporada más sólida, Alberto Ginés sigue sin bajarse del podio de las pruebas de la Copa del Mundo, siempre rondando la victoria, el oro que nunca ha obtenido. Capaz de superar la presión imposible de unos Juegos Olímpicos, de jugar con disciplinas que no dominaba, de poner de su lado cierta fortuna (el resbalón de Adam Ondra en velocidad) para colgarse el oro inesperado en Tokio, el escalador extremeño nunca había brillado realmente en la rutina de la escena mundial. Hasta el presente curso. Ayer en Madrid, se colgó la plata, segunda del año y que viene a sumarse a tres estupendos bronces. Ginés confirma su clase, lidera la Copa del Mundo a falta de una sola prueba y es el escalador consolidado que su precoz oro olímpico prometía. Solo le falta un detalle para lograr de una vez por todas escalar hasta el cajón más alto del podio.

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