El mismo resultado se lee de maneras diferentes según su dueño. Jon Rahm siente la tarjeta de -3 como “una oportunidad perdida” de ganar su tercer grande grande, conquistar el Open Británico y suceder a Seve. Es la consecuencia de jugar por la historia. Sergio García escribe el mismo número pero ve el vaso medio lleno. Una vuelta de tres bajo el par alimenta todavía su esperanza de convencer al capitán europeo de la Ryder, Luke Donald, de concederle una invitación para la cita de septiembre en Nueva York.

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