Se pronunció primero la número uno del mundo, la polaca Iga Swiatek: “No sé por qué utilizamos pelotas diferentes a las de los hombres. Son horribles”. E incidió públicamente la cuatro, Paula Badosa, igual de rotunda unos días después: “Muy de acuerdo. Luego nos quejamos de que hay muchos errores y de que se ha perdido la táctica y la inteligencia en los puntos. Pistas más rápidas y bolas imposibles de controlar. Condiciones muy desfavorables para las jugadoras y el espectáculo”.

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