Cuando España se estaba empezando a sentir impotente ante el bloque bajo que plantó Suiza en los cuartos de final de la Eurocopa, nadie dio más órdenes en el terreno de juego que Patri Guijarro. La selección se estaba estrellando una y otra vez contra un muro, y la pivote se desgañitaba pidiéndole a sus compañeras que estuvieran más intensas en la presión cada vez que el equipo perdía el balón para evitar las transiciones rápidas de sus rivales. La Roja controló las contras de las helvéticas, que ni siquiera consiguieron tirar a puerta, y logró al fin descorchar el marcador en el minuto 66 con un tanto de Athenea del Castillo después de que Aitana Bonmatí eliminara a dos defensas con un taconazo brillante. La extremo del Real Madrid definió con un golpeo al palo largo y el grupo dirigido por Montse Tomé empezó a respirar con mayor tranquilidad. La jugada con la que se empezó a encarrilar el primer triunfo de la historia de España en una eliminatoria de la Euro, sin embargo, comenzó en una acción de Patri que no fue tan vistosa como la asistencia de Aitana. Guijarro se adelantó a Sydney Schertenleib, recuperó el balón que había despejado Noelle Maritz, y con un toque de primeras con su pierna izquierda —la menos buena— dio un pase preciso para volver a poner la pelota dentro del área en los pies de Bonmatí.

