La imagen de Donald Trump engullido por una montonera de camisetas azules al no abandonar el podio en el que entregó el trofeo al capitán del Chelsea Reece James cerró la primera edición del millonario Mundial de Clubes celebrado en Estados Unidos. “Me dijeron que iba a entregar el trofeo y luego salir del escenario. Pensé que se iba a ir, pero quería quedarse”, relataba el capitán del Chelsea en la zona mixta, todavía un tanto anonadado en la zona mixta del MetLife Stadium de Nueva Jersey por el episodio que vivió con el controvertido presidente norteamericano. Este también protagonizó el registro sonoro de la final con los abucheos y silbidos que escuchó cuando hizo acto de presencia junto a su esposa Melania y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.

