Haaland apenas pisó el Camp Nou, suficiente en cualquier caso para forzar un penalti de Christensen que transformó Mahrez para poner el 3-3. El noruego ni siquiera se cruzó en la cancha con Lewandowski. Hubo también más fotogenia que debate táctico en el novedoso encuentro Xavi-Guardiola. Y la afición estuvo muy cariñosa con Bernardo Silva después de saber que difícilmente se moverá del City por más que le quiera el Barça. La solidaridad se impuso a la tensión competitiva en el Camp Nou como demandaba el cartel dibujado por Juan Carlos Unzué.

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