Una reunión de la FIFA con sindicatos de jugadores de los cinco continentes celebrada el sábado por la tarde y a la que no fue invitada la asociación internacional que los aglutina a todos (Fifpro) ha desencadenado un conflicto sindical en las horas previas al cierre del Mundial de Clubes. La división europea de Fifpro elevó junto a las ligas europeas una denuncia ante la Comisión Europea contra el nuevo torneo y desde entonces las relaciones entre FIFA y el sindicato mundial son muy tensas. Al cónclave del viernes asistió el mandamás del fútbol, Gianni Infantino, junto a representantes sindicales de diez países, entre ellos David Aganzo como presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE). Aganzo, expresidente de Fifpro, los sindicalistas brasileños, mexicanos, suizos, ucranios, africanos y asiáticos presentes llegaron a un principio de acuerdo para formalizar el descanso obligatorio de 72 horas entre partidos, las tres semanas consecutivas de vacaciones y el día libre semanal. Además, se negoció la creación de un fondo de garantía salarial internacional.

