El duelo entre Alemania y Suecia por la primera plaza del grupo C prometía goles e intensidad. Y así fue. Las alemanas atacaron con fuerza de inicio, creyéndose casi invencibles, pero el gol del empate de las suecas las hizo desaparecer hasta que Alemania se desvaneció con una jugadora menos y tres goles más en contra (4-1). Era el enfrentamiento entre dos equipos tradicionalmente fuertes y con galones en grandes torneos. Alemania, la más laureada en Europa con ocho títulos; Suecia, la primera campeona continental en 1984. Dos selecciones veteranas con una gran calidad individual, pero a las que les ha costado encontrar un equilibro y esfuerzo colectivo a la altura, por lo que han dejado actuaciones de altibajos, sobre todo las alemanas, que ya no son aquella bestia negra.

