Novak Djokovic está dolido. Muy contrariado. Y, sin duda, esa es una buena noticia para él, puesto que lo contrario resultaría devastador y, probablemente, definitivo para el tenista más laureado en la historia del tenis masculino. Todavía le hierve la sangre. Arreciaba la tormenta sobre los miembros de su equipo: “¡Sólo mirad y callad, mira y callad! ¡No digáis ni una palabra, sólo mirad!”. Y ahora no quiere rodeo alguno. Antes de que la moderadora termine la protocolaria introducción de la rueda de prensa, el serbio, superado por Jannik Sinner en las semifinales y apeado ya de este Wimbledon, interrumpe: “¿Podemos empezar con las preguntas?”. “Vayamos directamente”.
“CARLOS TIENE UNA LIGERA VENTAJA”
Pese a las vicisitudes, el rendimiento de Djokovic en 2025 le garantiza hoy por hoy su presencia en la Copa de Maestros de Turín. En concreto, el serbio es tercero en la carrera anual. Tan solo ha festejado un título, en Ginebra, pero el premio no fue ni mucho menos menor, porque se trataba del número 100 de una carrera que partió en la élite hace 20 años.
Admirado y respetado, chocó de nuevo con Sinner y pone énfasis Alcaraz en el valor de la victoria del italiano. “Ganar a Novak es muy difícil y hacerlo en tres sets es más difícil todavía. La actuación de Jannik ha tenido mérito porque no ha bajado el nivel”, se pronunció el español, superado por el veterano en los dos últimos cruces entre ambos.
No obstante, será él quien debata el domingo (17.00, Movistar+) con Sinner. ¿Favorito? “Diría que Carlos tiene una ligera ventaja por haber ganado aquí dos títulos y por la confianza que tiene ahora mismo”, matiza Djokovic, “pero es solo ligera porque Jannik también está pegándole muy bien a la bola. Creo que va a ser un partido muy igualado como el de París”.
Alcaraz y Sinner cerrarán la competición, después de que este sábado (17.00, Movistar+), debatan en la final femenina la polaca Iga Swiatek y la estadounidense Amanda Anisimova.

