Como es costumbre durante este Mundial de Clubes, el himno de Estados Unidos tronó por la megafonía una hora antes del inicio del encuentro. Los hormigonados graderíos del MetLife Stadium de Nueva Jersey también estaban vacíos como ha sucedido en todos los recintos cada vez que llegaba el significado momento. No concuerda ese horario para la exaltación del patriotismo norteamericano con los usos y el way of life del aficionado estadounidense cuando asiste a un espectáculo deportivo. Una hora antes lo que se estila son ríos de cervezas y refrescos y toneladas de comida rápida. Los amplios y diáfanos vomitorios eran un hervidero de camisetas blancas. La historia y el pedigrí es lo único que no se puede vender y traspasar en el mercadeo del negocio del fútbol. Se impuso el Madrid en la grada y fue arrasado en la hierba por el PSG en menos de media hora.

