La calma con la que amaneció Caen se tornó en tensión cuando los favoritos a la general se enfrentaron a los 33 kilómetros completamente llanos de la contrarreloj más esperada del Tour de Francia. La ciudad normanda, con historia centenaria en la Grande Boucle, fue testigo de una jornada decisiva, marcada no solo por la potencia de piernas sino por un elemento que alteró el guion previsto: el viento. A mitad de carrera, Eolo giró y comenzó a soplar de cara en los dos primeros sectores del trazado, un cambio súbito que perjudicó claramente a los que partieron más tarde.

